Por: Daniela Ocampo. 

¿Quién es Jesús? Vaya pregunta. Tal vez algunos digan que fue alguien que murió en una cruz hace miles de años, o ese hombre que resucitó, o ese dios del que oímos en cada misa. Y si, ese si es Jesús, pero ¿ese Jesús es el mismo que está presente en tu vida? Ese dios del que oímos tantas cosas ¿de verdad está aquí? ¿De verdad podemos hablarle?

Una amistad con Dios puede sonar como algo muy loco. Hablar con Dios, aún más loco. Sin embargo, todo esto ya está a nuestro alcance. ¡Está más cerca de lo que pensamos! Y todo por una gran verdad que nos cuesta creer: ¡Jesús está vivo! No es solo una imagen bonita, ¡está realmente vivo! No es un espíritu, es todo un dios pendiente de nosotros. Y si pensamos en eso más a fondo nos daremos cuenta de la gran noticia que es. Todo un dios que te ama con locura está aquí, a tu lado. ¡Y quiere ser nuestro amigo! Quiere que lo dejemos entrar en nuestras vidas.

Jesucristo no es alguien que vivió hace dos mil años, es alguién que te ama aquí y ahora; en este instante. Es alguien que piensa en ti todo el tiempo. Para platicar con Cristo, conocerlo y amarlo, no hace falta llegar al cielo. Él está aquí. ¡Verdaderamente está aquí! 

Jesus mi amigo

Muchas veces podemos dejar a Dios en el fondo de nuestras vidas. Pensamos solo en nuestro yo interior y buscamos solo lo que nos convenga a nosotros mismos. Claro que vamos a Misa y de vez en cuando rezamos, pero ¿cuántas veces nos acordamos de Dios en el día? ¿Cuántas veces le platicamos sobre cosas sencillas? Aunque claro que, tristemente, cuando hay un problema Dios es el primer culpable; igual que el primero a quien vamos cuando necesitamos algo. ¿Por qué? Porque tendemos a tratar a dios como un banquero. Le pedimos más cuando queremos más y nos quejamos cuando algo va mal. No lo vemos como un amigo, como alguien en quien podemos confiar y que siempre va a querer que seamos felices. No lo dejamos entrar en nuestras vidas en parte porque no lo conocemos realmente. No nos damos cuenta de que ese mismo Jesús que murió en una cruz que no le correspondía para salvarnos, es quien hoy toca la puerta de tu corazón una y otra vez para ayudarte. Y nosotros muchas veces no le abrimos. ¿Por qué? Eso solo lo sabe tu corazón. ¿Por qué no quieres dejar entrar a ese amigo bueno que lo único que quiere es que seas feliz?

Dios siempre te va a esperar con los brazos abiertos

Hablando desde mi perspectiva, yo no lo quería dejar entrar por dos razones: una, el miedo a la cruz; porque toda relación con Dios conlleva una cruz. Y dos, porque pensaba que no lo merecía. Pensaba que para ser amigo de Jesús uno debía ser perfecto; debía de cumplir con todo para poder acercarse. Pensaba que él no me iba a querer si no hacía las cosas bien. Pero he aquí otra gran verdad: ¡Cristo te ama porque sí! No por tus logros, no por tus victorias. Te ama porque eres su hij@. Y siempre lo hará. No importa cuántas veces caigas, no importa cuantas veces falles. Dios siempre te va a esperar con los brazos abiertos. A él no le interesan tus victorias, sino el amor que pones en lo que haces. ¡Pero ojo! Eso no quiere decir que entonces podamos aprovecharnos del perdón de Dios y pecar todo lo que queramos para al final arrepentirnos. O que no nos importen nuestros actos, al fin y al cabo Dios nos va a querer de todas formas. Alto ahí.

Yo lo que digo es que no son nuestros actos lo que hace que Dios nos quiera del todo e infinitamente, pero si con nuestros actos y nuestras intenciones lo que dice lo mucho o poco que nosotros queremos a Dios (…). Una persona puede ser muy querida por su madre, pero si la desprecia y la trata con frialdad , será alguien que se autodestruye por dentro y que no disfrutará del amor que su madre le tiene. (…) El amor de una madre no tiende a menguar a pesar del egoísmo de su hijo, o de sus defectos y sus errores, pero el buen hijo procurará siempre corresponder porque eso hace crecer siempre la felicidad de la madre.

(Pérez Villahoz, 2016, p. 149)

Jesus mi amigo 2

Así que para experimentar el amor de Dios no tenemos que ser alguien perfecto. Jesús te ama a ti, no a la versión falsa. Ábrele tu corazón, no lo disfraces. Deja que vea tus fallos y errores, deja que te cambie. Déjalo entrar en tu vida.

En lo que se refiere a la cruz…la vida siempre viene con una. No hay manera de rodearla. Sin embargo, ¿qué viene después de la crucificción? ¡La resurrección! La felicidad que Cristo nos promete vale la pena. Vale la pena levantarse y seguir adelante. A veces hay que aprender a amar la cruz, aprender a ver a Dios a través de las dificultades. La vida de un cristiano no es cómoda ni fácil, viene con retos y momentos en los que uno tiene que confiar totalmente en Dios. Pero es un paseo lleno de amor y felicidad que solo quien tiene a Dios a su lado puede experimentar.  La vida de un cristiano que se deja llevar por su amor es la mejor experiencia que se puede vivir.

Hazte amig@ de ese Dios tan amoroso y bueno. De ese alguien que siempre va a estar ahí, que nunca te va a abandonar. Cuando uno es amigo de Dios, ninguna crisis es demasiado grande.

Solo cuando lo dejemos entrar en nuestras vidas, cuando le platiquemos, cuando de verdad sea nuestro amigo podremos ver esa felicidad de poder contar con él. De saber que siempre tendremos a alguien que nos ama infinitamente. De saber que aunque caigamos una y otra vez, Cristo siempre querrá que volvamos a su lado.

PD: Soy amigo de Jesucristo de Antonio Pérez Villahoz es un libro que vale la pena leer. Personalmente me ayudó a ver como Cristo desea acercarse a nosotros y tener una amistad verdadera. Me ayudó a ver cómo vivir al lado de Jesús cada momento.

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