Por: Fernando Arriero. 

En marzo de 2020 se estableció en el territorio español el Estado de Alarma y el confinamiento de todas las personas que no se dedicaban a alguna actividad básica. Esto supuso un cambio radical en el desarrollo normal de la actividad pastoral diocesana.
Las buenas sensaciones de la Pascua Virtual, el buen funcionamiento de los grupos de oración virtuales, la necesidad de buscar una alternativa a las catequesis de jóvenes que vieron suspendidas sus catequesis presenciales y el viaje previsto para Tierra Santa para el que se estaban formando 35 jóvenes de la diócesis, trajo consigo una experiencia ideada por Fernando Arriero, director del Secretariado de Pastoral Juvenil: realizar una peregrinación virtual por Tierra Santa en la que se incluyeran:

  • Textos para la reflexión
  • Vídeo de motivación. Conocer el lugar al que se llega en cada etapa, reflexiones, testimonios…
  • Acompañamiento individual/grupal
  • Algo de gamificación: enigmas, secretos…
  • Formulario de aprovechamiento para pasar a la siguiente etapa
  • Material EXTRA

La previsión inicial era de unos 80 jóvenes, pero en cuestión de diez días se llegó a 3200 peregrinos virtuales de toda España y de más de 15 países, de todas las edades. Se tuvo que cerrar la inscripción por imposibilidad de gestionar tal número y rápidamente Fernando tuvo que buscar a personas que pudieran hacer llegar las etapas/retos cada día durante los 40 días que faltaban para el día de Pentecostés pues él debía elaborar cada una de las etapas con sus textos, vídeos, formularios de respuesta…etc.
Esta experiencia sorprendió muchísimo por:

  • La calidad del material que se proponía.
  • La variedad de las personas de la diócesis que colaboraban con la explicación sobre Jesús de Nazaret: más de 40 personas de todas la diócesis (diferentes vocaciones, edades, sensibilidades…).
  • La cercanía de los responsables con los peregrinos por el lenguaje.
  • La espiritualidad de fondo: fresca y profunda.
  • Los cientos de personas que hacían llegar su agradecimiento sincero, profundo, emocionado… ¡y de tantos lugares! Desde conventos enteros de religiosas, misioneros hispanohablantes en otras latitudes, sacerdotes, colegios que los pedían para la clase de religión, familias que lo hacían juntos… Emocionan especialmente las palabras de las personas con discapacidad o con mucha edad o con pocos recursos económicos para quienes “lo virtual” es el único modo de acceso a ciertas experiencias.
  • Las edades a las que se llegaban eran muy variadas: desde 9 años hasta 90, siendo la mayor parte de 45-75 años.
  • Y empezando de manera gratuita, a medida que la experiencia avanzaba, se pensó en pedir un donativo por las familias vulnerables por el COVID19 y se consiguieron 14.500 euros que se dieron a Cáritas. Y otros 3.000 euros más que fueron para el fondo de ayuda a jóvenes que no pueden sufragar los gastos de las actividades diocesanas.
  • El eco en los medios de comunicación social a nivel de la Comunidad Autónoma y a nivel estatal.

Sobre todo, sorprendió la claridad con la que Fernando Arriero interpretaba lo que estaba ocurriendo: ES UN REGALO DEL RESUCITADO A SU IGLESIA, iglesia llamada a permanecer en estado de misión, en salida.

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